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Sobre ‘ninis’ y marqueses eléctricos

April 30th, 2014 | Posted by jlvelasco in historia

Por José Luis Velasco. Observatorio Crítico de la Energía

Central de Aldeadávila, propiedad de Iberdrola (Fuente: Wikipedia

Han causado cierto revuelo unas recientes declaraciones de la presidenta del Círculo de Empresarios, Mónica de Oriol. En ellas, entre otras perlas, Oriol hablaba de los ninis y se quejaba de que la normativa obligue a pagar a los trabajadores “aunque no valgan para nada” un salario mínimo “que no producen”;  afirmaba que la prestación por desempleo favorece situaciones de “parasitismo”. Decía que los sindicatos buscan mantener sus derechos, “su statu quo”, de modo que “están mirando al pasado, no al futuro”. Apostaba por reducir la presencia del Estado, ya que “en el momento en el que se da a un funcionario o a un burócrata el poder arbitrario sobre la concesión de licencias, se le está dando el poder de conceder favores, y un país en el que se conceden favores es susceptible de ser corrupto”.

Es difícil dar una respuesta mejor a estas declaraciones que la que ha dado un portavoz de Juventud Sin Futuro. El vídeo completo es muy recomendable; nos centraremos en una parte de las declaraciones del portavoz de JSF, en las que denuncia que Mónica de Oriol miente cuando se presenta a sí misma como “salvadora de la patria y de la gente que lo está pasando mal y no tiene trabajo”, en lugar de ”como una parte con intereses”, cuando lo que presenta “no es otra cosa que un proyecto político particular de una parte minoritaria de la sociedad, los grandes empresarios, [...] cuyo mérito fundamental es conocer a los políticos” lo que les permite ”vivir de concesiones públicas”.

Puede tener interés elaborar un poco más estas últimas ideas: para comprender mejor desde qué posiciones se nos está lanzando este discurso interesado, unas leves pinceladas de la historia del sector eléctrico de nuestro país pueden sernos de utilidad una vez nos damos cuenta de que Mónica de Oriol es, entre otras cosas, sobrina de un presidente de Iberdrola y de la empresa antecesora Hidrola, nieta de un presidente de Hidrola y bisnieta de un presidente de Hidrola.

José Luis de Oriol y Urigüen estudió arquitectura en París. Se casó con la hija de Lucas Urquijo Urrutia, fundador de Hidrola (también conocida como Hidroeléctrica Española), de la que pasó a ser presidente unos años después, entre 1910 y 1911, cuando se deterioró la salud de su suegro. Luego volvió a serlo entre 1936 y 1941. Entre ambas etapas, participó primero en política, siendo diputado durante el reinado de Alfonso XIII y durante la República. Después, apoyó y financió el golpe de estado franquista. Años más tarde, por haber “mantenido una línea ideológica consecuente [...] con los principios del pensamiento tradicionalista y del Movimiento Nacional, al que prestó su activa y decidida cooperación”, se le concedió el título de II Marqués de Casa Oriol.

Su hijo primogénito, José María de Oriol y Urquijo, III Marqués de Casa Oriol, estudió ingeniería industrial y fue nombrado consejero de Hidrola recién terminada la carrera en 1929.  Ocupó el puesto de presidente inmediatamente después  de su padre, en 1941, y lo mantuvo hasta 1960. Simultaneó esta ocupación con, entre otras, la de consejero de Banesto, presidente de Unión Eléctrica Fenosa, Industrias Subsidiarias de Aviación, Sociedad Española de Productos Fotográficos y Viviendas Municipales, alcalde de Bilbao, vocal de la Junta Nacional de Guerra, Jefe Provincial de la Falange Española y de las JONS de Vizcaya y procurador de las Cortes franquistas por designación directa de Franco. Al parecer, rechazó de este el ofrecimiento de ser ministro de Industria. No lo hizo así su hermano, Antonio María de Oriol y Urquijo, que fue ministro de Justicia.

 Jose María de Oriol fue sustituido en 1960 como presidente de Hidrola por su hijo Íñigo de Oriol Ibarra, licenciado en derecho, que había ingresado en la compañía “con tan solo 24 años”. Casado con la Baronesa de Güel y tío de la presidenta del Círculo de Empresarios, fue por su parte miembro de la junta directiva de la patronal CEOE, y se mantuvo como presidente de Hidrola hasta 1992 y como presidente de Iberdrola hasta 2005. Uno de sus hijos, Íñigo Víctor de Oriol Ibarra, pasó entonces a ocupar su vacante en el consejo de administración de Iberdrola.

En paralelo a la historia de la familia Oriol, es interesante revisar muy someramente la de nuestro sector eléctrico. Hidrola formó parte de lo que algunos autores han llamado la “segunda generación de empresas eléctricas”. Estas empresas basaron su aparición y crecimiento en la puesta en explotación de saltos de agua para la producción de energía de tamaño mediano y grande. El papel de la Administración se reducía básicamente a la concesión inicial del permiso de explotación y a la fijación de unas tarifas máximas. De este modo, en ausencia de iniciativa pública (y de políticas antimonopolio), estas empresas privadas se constituyeron en “holdings regionales estrechamente vinculados a grandes grupos financieros que les permitieron un proceso de absorción de empresas y de integración horizontal y vertical”. Adicionalmente, las mayores eléctricas se agruparon en la Asociación de Productores y Distribuidores de Electricidad, cuya tarea principal fue demandar tarifas más altas.

En los años 20, durante la dictadura de Primo de Rivera, hubo cierto cambio de escenario: la magnitud de los nuevos proyectos de embalses y centrales hidroeléctricas hizo que el Estado debiera apoyar financieramente a las eléctricas, aportando la mitad de la inversión y anticipando el resto. Este modus operandi continuó en términos generales tras la Guerra Civil. La gestión se dejaba a las empresas, como muestra una Orden Ministerial que rezaba: “se aprueba el plan de conjugación de sistemas regionales de producción de energía eléctrica propuesto por don José María de Oriol y Urquijo, Presidente de Unesa, a quien se encomienda su ejecución”. Unesa se había fundado en 1944, dando lugar a lo que se ha considerado por algunos autores como “el más espectacular ejemplo de autorregulación de todo un sector económico por las propias empresas, bajo una supervisión lejana de la Administración, realizada en una economía contemporánea”. Todavía hoy pagamos las consecuencias. Otra labor de la patronal de las eléctricas era, como siempre, reclamar la revisión al alza de las tarifas.

Finalmente, en los años 90 se dio la penúltima vuelta de tuerca a la liberalización del sector eléctrico.  Íñigo de Oriol Ibarra, como presidente de Iberdrola y de la patronal Unesa, desempeñó “un papel importante en el desarrollo y establecimiento del  Marco Legal Estable” (1988) y fue protagonista “destacado de procesos tan relevantes para el sector como el intercambio de activos entre empresas (1993) y la promulgación de la Ley de Ordenación del Sistema Eléctrico Nacional (1994) y la Ley del Sector Eléctrico (1997)”. Parte de este papel fue tenida en cuenta para premiar a Oriol con la medalla de Oro al Mérito en el Trabajo; como resultado de estas leyes, los españoles pagamos una de las electricidades más caras de Europa y debemos 30.000 millones a las eléctricas, que a su vez superan ampliamente en beneficios a sus homólogas europeas.

Como puede verse, este breve relato incluye, además de caídas de agua, guerra y marquesados, todos los elementos que aparecieron en la introducción: familias, pasado y statu quo, licenciados e ingenieros, salvadores de la patria, límites de precios y presiones para eliminarlos, oligopolios, concesiones de licencias públicas y élites políticas y empresariales entrelazadas para maximizar beneficios a un nivel que desborda completamente la metáfora de las puertas giratorias.

La parte familiar de la historia hace más obscenas si cabe las declaraciones de la presidenta Círculo de Empresarios, en especial cuando dice que “a gente diferente le tienes que dar un trato diferente”. ¿Cuántos arquitectos, cuántos ingenieros industriales, cuántos licenciados en Derecho, cuántos jóvenes en general están en paro, cobran salarios de miseria o se han visto obligados a emigrar para poder llevar una vida digna? Y sin embargo, una formación similar ha permitido a otros jóvenes (casualmente todos pertenecientes a la familia Oriol) turnarse durante un siglo en el cargo de presidente de una de las mayores compañías eléctricas de este país, entre otros muchos cargos. Como denunciaba JSF, “la distinción entre jóvenes nini y jóvenes no nini es una distinción tramposa y mentirosa para culpabilizar a quien no tiene culpa de la crisis”.

Sin embargo, por insultantes que sean las afirmaciones del Círculo de Empresarios, es ocioso ofenderse por ellas, como lo es atender sus tardías disculpas. Al fin y al cabo, muestran coherencia (lo que antes se reconocía como conciencia de clase) con declaraciones y actuaciones pasadas de los suyos: no hacen sino tratar de perpetuar una forma de negocio, basada en explotar concesiones públicas, en la cercanía a la Administración y en la presión por salarios más bajos o precios más altos. Como dice JSF, forman parte de “la élite política y económica que trabajan juntas para maximizar beneficios mientras la población se empobrece. Ese es el enemigo y ese es el problema”. Es hora de que los reconozcamos como tales.

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NOTA: Las informaciones anteriores relativas a Historia de España e historia del sector eléctrico español están obtenidas principalmente de:

- “Empresas de producción y distribución de electricidad en España (1878-1953), G. Núñez, Revista de Historia Industrial 7, p 39-79  (1995).
- “La industria eléctrica en España (1890-1936), I. Bartolomé, Estudios de Historia Económica 50, Banco de España (2007).
- “La guerra civil en el País Vasco: la sublevación en Álava”, J. Ugarte y A. Rivera, Universidad del País Vasco.
- Las exposiciones de motivos en las concesiones de medallas y marquesados.
- Necrológicas publicadas en El País y ABC y páginas biográficas de Wikipedia. 

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3 Responses

  • SATÁN says:

    La empresa antecesora de IBERDROLA fué IBERDUERO.

    • jlvelasco says:

      Iberdrola nace de la fusión de Iberduero e Hidrola, así que las dos fueron antecesoras. Como lo pone en alguno de los links, no nos hemos parado a dar ese detalle.
      Muchas gracias por tu comentario.

  • Marta says:

    Más de lo de siempre, ni se molestan en disimular…sin complejos. Pero está bien que se manifiesten, si no el adversario suele quedar demasiado escondido, conviene poner nombres y caras.